Lujo por varias razones,tener al señor Mata y ese descorche del homenatge.
Tubimos el placer de en una visita a Recaredo, el señor homenajeado en esa botella, nos abrió el cementerio, sacó un Enoteca 1996 y el mismo hizo el ritual del degüelle y servicio!
Memorable,nunca lo olvidaré.
Un fuerte abrazo