Como siempre una delicia de nota de cata.
Mi abuelo paterno murió con 100 años, se definía como un gusano de tierra, a ella dedicó su vida; yo siempre lo vi como una estrella.
En todo caso él fue especial haciendo cosas normales, yo necesito hacer cosas extraordinarias para sentirme especial, aprendí mucho de él y mucho me queda aún por aprender.
Saludos desde el infierno mallorquín.
Rafel