La verdad es que cumplió con lo esperado, comida tradicional castellana que pudimos disfrutar gracias a la baja temperatura del emplazamiento. Me gustó también el servicio, atento, paciente y que se adaptó bien a la situación caótica que generamos 40 personas con una botella de vino cada uno y moviéndonos sin cesar. Buena crónica que suscribo