Gracias Jaume, ya sabes que el placer es reciproco. A mi el rabo de buey me encantó. Un restaurante peligroso ;-) porque parece, con las platos a compartir, que no comas demasiado, pero cuando te levantas de la mesa estás listo para ir directamente a hacer una buena siesta. El vino que tomamos me gustó mucho.
Un abrazo