Una visita muy interesante a la cava de Gramona así como las explicaciones que nos dieron en la misma.
Con el milhojas de carrillera no tuve afortunadamente ningún problema digestivo ni de somnolencia durante los 140 kilómetros de vuelta a Olot.
Como aclaración el postre que tomé fué un buen y cremoso helado de vainillla.
Un abrazo