Lástima esa segunda experiencia, es algo que puede pasar en temporada alta. Hace unos 10 días tuvimos una experiencia bastante lamentable en un restaurante de mi pueblo, Ontinyent. Es lo que tiene ir a cenar un grupo en sábado de fiestas de moros y cristianos, que en algunos locales aprovechan para ganar pasta haciendo lo que no hacen el resto del año (platos a compartir en vez de individuales, servicio desbordado por tener más clientes de los que pueden atender, platos del menú ofrecido que estaban agotados...). En fin, cena a olvidar. Por cierto, esos huevos fritos con “rossinyols” y huevas de erizo debieron estar para comerse 3 platos 😋😋😋
Un abrazo!
Ferran