Es increíble, que un restaurante que tiene un Bib Gourmand (el único de Gipuzkoa -en la Michelin del 2017- y muchas veces paso previo para una primera estrella) pueda tener una carta de vinos tan mediocre y un pan impresentable.
En cuanto a la ganancia en la tradición hostelera de los tres componentes que citas, solo el agua se salva ;-)