Un imprescindible siempre tanto arriba como abajo, aunque yo soy también un fan de su barra, de las mejores de Madrid sino es la mejor. Todavía recuerdo el brutal menú que nos puso en febrero con una cata de Borgoñas, de lo mejor del año por cantidad y calidad, con todos sus platos clásicos en liza…
Saludos,
Eugenio.