Experiencias de estas todos hemos protagonizado. En nuestro caso, que muchas veces vamos a pelo, más de una vez.
Menudas vistas de lujo, con ese fondo marino que tenías pintado en el muro con pez cebra incluido, ja, ja, ja... yo no le hubiera quitado el ojo de encima en toda la cena, ja, ja, ja... discúlpame, Joan, no lo he podido evitar.
Un abrazo!