Todo buen aficionado al vino en Madrid ha pasado por esta taberna alguna vez, son un poco irregulares en cocina y además Alberto y Belarmino son muy especiales en todo, pero es un sitio donde al final lo pasas bien comiendo y bebiendo. Larga vida, aunque me temo que la señora Bombín tendrá que retirarse tarde o temprano…
Saludos,
Eugenio.