No me extraña que hayas comido como Dios en casa de Luiser. Es la bestia parda de la cocina de fondos. Un genio con piel de humilde franciscano, el cabrito. Conceptos e ideas inamovibles.
Por mucho que le he insistido en que acomode precios y platos, es como predicar en el desierto,... ja, ja, ja.
Quien aún no haya ido, no sé a que espera. Y quienes sí lo hemos hecho varias veces, ya estamos pensando en la siguiente.