Al salir el mismo día 9 nos obligó a comer de camino, pero era mi opción en caso de haber llegado la noche anterior. De hecho intentamos ir a "merendar" el día 10 pero entre que llovía y el viento, y que se presagiaba una cena copiosa en alcohol estuvimos paseando incluso hablando con el dueño de Casa Bigotes pero no apetecía una cervecita y picar algo en la terraza.
Queda para otra ocasión.
Saludos