Al parecer allá por los años 30 un chef francés andaba preparando un bacalao al pil-pil en una sociedad de "gente de bien" en Bilbao que se reunían para jugar a la rana. Se debieron juntar más comensales de los esperados y para poder dar raciones más grandes se le ocurrió la idea de añadir unos pimientos rojos y alguna verdura que por allí tenía. Tal fue el éxito de su plato que se convirtió en un claro referente de la cocina de Bizkaia. A mi desde luego me encanta.