Efectivamente, tras haberme sentado necesité un poco de tiempo para olvidar esa acogida de mal gusto. Cuando empezó la cena, delante de una tal cocina y del buen servicio que nos prodigaron se borro completamente el mal trago, pues no soy rencoroso... Cuando vuelva, porque lo haré, espero que la acogida no sea de la misma índole.
El vino estaba buenísimo.
Un abrazo
Joan