Lo de este señor con La Salita es ya una enfermedad que le cuesta nada más y nada menos que su prestigio, si es que algún día lo tuvo. Cuando ves esas fobias evidentemente te planteas la objetividad de todo su trabajo y el porqué de esa tirria y en esa duda el que sale perdiendo es el sr. Vergara, of course. Yo su almanque es que ni lo ojeo, no me interesa nada su opinión vista su falta de profesionalidad. Un verdadero crítico gastronómico tendrá sus preferencias pero dificilmente reflejará opinones personales como lo hace este señor y mucho menos despectivas y tan tendenciosas, es de lo más infantil y poco profesional.