La crítica mordaz siempre crea "incomodidad" entre los fanáticos y los integrados. Buscar ese punto de distancia entre ambos espacios te sumerge en un vacío complicado, expuesto a recibir tortas de uno y otro lado sin tener a nadie que te resguarde. Hace unos días en el hilo de los prescriptores se plantearon temas de deontología profesional, de obligaciones, del pacto comunicativo con las audiencias, de rendir cuentas, pero sobre todo de la honestidad y búsqueda de la verdad. Desde el periodismo, desde cualquiera de sus ámbitos, es necesario tener espíritu crítico. En esto Charlie Hebdo ha sido un ejemplo para todos. Un abrazo!!!