Qué va, los dulces son la excepción!
De hecho ese rosado era tranquilo, pero los milagros de la evolución en fermentación le otorgaron ese rarísimo carácter como de espumoso semi-dulce... Estaba realmente bueno.
En cuanto vi el cardo me acordé di ti. Me dije... "ay, cuánto le hubiera gustado esta verdurita a mi Jerónimo"!!!