Una pena, ya me gustan a mi esos "champiñones". :-) Es raro encontrarlos en las cartas de los restaurantes. Menos mal que tú también me entiendes. Hay cosas que tienen un precio y hay que pagarlo.
Cada día disfruto más de algunos vinos y cada día me doy cuenta de que lo que realmente importa no es sacarle los mil matices posibles, no. Lo importante es meterlo en boca y ser feliz. Y yo lo soy.
Un abrazo y........ entramos en noviembre. ¿No tienes nada que decirme?. ¿No hay nada previsto? ¿No me vas a dar una alegría?.