Cómo tú te has vuelto tan Gastionómico, ya no sabes apreciar los placeres de la comida tradicional bien hecha, esa de nuestras abuelas que se pasaban horas haciendo chup, chup, chup, en el puchero. Me voy a ir unos días a Llodio con mi olla de Peraruela a ver si te devuelvo al buen camino, que los meses de agosto te descarrías.