Lo que nos fué sacando la amable, servicial, cercana y guapa camarera, que además era la dueña. Y constantemente: ¿Quieren más?, ¿Quieren más?. Y lo del vino....como no queríamos Rioja, me envió el dueño directamente a la bodega. Rebuscando y rebuscando encontré los dos Riberas que menciona Gabriel. Estaban y acompañaron muy bién nuestra ligera y sabrosa comida. Saludos desde Comillas.