Enhorabuena por la experiencia y la emoción que transmites en la misma. Sin lugar a dudas El Celler está consagrado, como el Mandala que describes, muestra una sabiduría que se materializa de manera efímera, a estar puesta sobre un plato o copa , pero que persiste para siempre en la memoria del afortunado comensal.
Saludos,
SILvia y ANtonio