Realmente es una pena lo que está sucediendo. Evidentemente la crisis tiene mucha culpa pero yo creo que es mucho más culpable un cambio en las costumbres. Todavía queda mucha, pero que mucha gente que puede permitirse visitar restaurantes con más asiduidad y no lo hacen. Si puedo hacerlo yo... que no tengo un duro. :-) No se vayan amigos que aún hay más? Un abrazo.