La verdad es que conocer el Cortijo los Aguilares y su bodega, vinos e instalaciones vale el esfuerzo del viaje.
Tuve la suerte de visitarla casi en sus comienzos (hace ya siete años) y nos atendió magníficamente su propietario D. Jesús Astraín que nos enseñó los viñedos y dehesas (vaya gozada ver los "marranos" sueltos por allí buscando bellotas) para terminar en la bodeguita charlando y probando sus vinos (ni siquiera las etiquetas se parecían a las actuales) y el jamón y ¡vaya pinot!, tan inusual en aquellos años.
Si puedes, no dejes de acercarte a verlo y aprovechar para hacer la "tournée" por Ronda, comer allí (aunque el restaurante entonces "emblemático" creo que ya no es el mismo), ver "el tajo" con una copa desde la terracita del parador y visitar la plaza y el museo.
Saludos,