En Sète estuve hará la friolera de 22 años. Por aquel entonces recorrí con mi novia casi todo Francia en un viejo Renault 5. Como el presupuesto era bastante ajustado, en esa preciosa ciudad recuerdo que dormimos en un Formula 1 y cenamos en una crepería junto a uno de los canales (no nos llegaba la pasta para el marisco congelado). Desde entonces he visitado Francia en no pocas ocasiones y la verdad es que es un país que me encanta.