¿Cóooomo que no les demos ideas? ¡Tenemos que exigirles todo en cada segundo que respiran a nuestra costa! Hace mucho que no lo digo o escribo (¡y hay que decirlo más!):
"(...) no resignarse. Para hacer que, al menos, a los imbéciles y a los ignorantes les sangre la nariz. Para recordarnos que aún es posible pensar como griegos, pelear como troyanos y morir como romanos."
Nuestro deber es exigírselo (esto y muchísimas más cosas); nuestro deber es que, al menos, les sangre la nariz.
Saludos,
Jose