Ca L'Enric es una joya perdida entre la Garrotxa y el Ripollés, que hace poco ruido pero que impresiona a todo el que lo visita.
Joan, muy buena idea el no comentar la experiencia vivida, esas sorpresas que brindan los hermanos Juncá hay que mantenerlas en secreto para todo afortunado que las pueda disfrutar.
Yo que tengo mi segundo hogar en Camprodón, paso por delante con mucha frecuencia, nunca me es indiferente ese momento y siempre me quedo con las ganas de repetir y repetir.
Por supuesto, cuando repitas me avisas y haremos el "esfuerzo" ( Oscar, avión a Girona y pallá que vamos ).
Un abrazo,