El secreto no es la parrilla, es el "parrillero".
Es increíble la mano que tiene con el fuego, ha venido a casa en varias ocasiones y ha cocinado delante mío en mi parrilla. Al día siguiente en la misma parrilla, con la misma carne, con la misma leña, y haciendo lo mismo que hacía él, he cocinado yo y nada que ver una cosa con la otra.