El tema es que el paso por Bilbao iba a ser efímero, simplemente a comer en Azurmendi y corriendo hacia Donosti. Lo de no cobrar uno de los menús me pareció de una elegancia que se ve en pocos sitios.
El txakolí muy bueno, de hecho cada vez me gustan más. Ya no está sólo el Itsasmendi Nº7, hay otros que valen mucho la pena.
Otro abrazo!!!