Es una pena la situación de muchos restauradores que llevan toda una vida luchando para seguir a flote. Espero y deseo que no tiren la toalla.
Bombón con boletus, si ese plato lo bordan ya me tienen ganado!!!
Ese albariño no me suena haberlo tomado, tomo buena nota.
Enhorabuena por la bonita crónica. Voy a darme un garbeo por el blog ;-)