Mejor conservación que la que ofrece la propia bodega es imposible, pero fuera de ese entorno también pueden durar años. Hace tres semanas hicimos una quedada en Madrid sobre vinos viejos (a ver si alguno cuelga un resumen) y entre otras cosas catamos un blanco de 1934 y un borgoña de los años 40 que estaban vivitos y coleando. El borgoña incluso aún mantenía una buena carga de tanicidad. Saludos.