Había 3 opciones a elegir, El Maño, La Lobita y El Hachero. Hacía tanto frio que el grajo volaba bajo No era caso de estar dando vueltas por el pueblo. Fué el primero que vimos por el centro del caso viejo y nos lo había recomendado gente del lugar que vive en Santander. Ante esas circunstancias no dudamos. De todas las maneras comimos francamente bién. El único fallo las berenjenas, el queso(tranchetes) tapaba al resto.