Hace un par de semanas cenamos en el txoko de un compañero de trabajo y compartimos mesa con el dueño de una de las tiendas gourmet más prestigiosas de Vitoria, que se ocupó de llevar la carne. Cayeron tres magníficos chuletones de carne tierna, jugosa y de excelente sabor. Cuando le preguntamos si era carne gallega nos llevamos la sorpresa de descubrir que no, que en realidad procedía de Alemania. Nos comentó que en el resto de Europa también hay buen producto, que es cuestión de tener buenos proveedores y que el precio es más ventajoso.