Lo del cuchareo en plato ajeno siempre es con el permiso del afectado y en pequeñas cantidades. En el caso de Rosa, en cambio, la cosa a veces tiene tintes de saqueo o incluso de expropiación (ella me lo agradece por el tema de la línea).
Esos garbanzos con rabo te habrían encantado y al Grandullón yo creo que se le caerían las lágrimas.
(luego te leo lo tuyo de anoche que me voy a moras para hacer mermelada)