A veces aún sueño con unas cocochas al pil-pil que comimos en una casa rural en Clavijo en La Rioja. El chico que cocinaba precisamente trabajaba de profe en una escuela de hostelería de Vitoria. Por cierto, trabajos como ese que te han encargado han de ser muy duros: mira que si vas a tener que probar todos los bacalados de bilbado ;-)