¿Estamos elaborando vinos mejores o estamos aprendiendo a elaborar vinos que gustan más fácilmente?
En mi opinión, ambas. Antes eran contadas las bodegas que elaboraban vino "para todos los públicos", de esos que gustan hasta a los cerveceros empedernidos. Y ahora, sin embargo, cualquier bodega en cualquier región te elabora ese vino fácil y amable que, por un precio muy razonable, hace las delicias del hostelero medio.
Ahora bien, si nos vamos a la otra cara de este mundo de vinos, donde nos situamos los frikis que más que beber vino lo diseccionamos. Ahí, personalmente, no creo que se estén haciendo las cosas todo lo bien que se podrían hacer. Una gran parte de las grandes bodegas (grandes no por tamaño, sino por la obsesión en el detalle), en mi opinión están sucumbiendo a la tiranía de las modas. Personalmente, siempre soy consciente de si estoy bebiendo un vino atlántico o un vino mediterráneo, (con sus distintas variedades y zonas), y no busco ni espero de uno lo mismo que del otro. Y quizás estoy equivocado, pero creo que el que busca frescura y acidez en un buen monastrell de Jumilla o en un buen garnacha tintorera de Almansa, está un poco perdido en el mapa vinícola de España. He elaborado vino durante 9 años, lo hacía de forma artesanal pero no por eso descuidaba ningún detalle (hasta criomaceración prefermentativa les hacía a mis mimadas uvas), y una de las muchas cosas que aprendí es que desde que estás abonando la viña tras la poda hasta que le has pegado la etiqueta a la botella, la decisión más importante que vas a tomar, la que más va a determinar la calidad de tu vino, es la fecha de la vendimia. Y me da pena ver que hay bodegas que adelantan la fecha solo para encajar en lo que demanda la tiranía del crítico de turno: menos grados y más acidez. Es como obligar a un jugador de baloncesto a jugar al fútbol solo porque es lo que está de moda. Por mucho que quiera el muchacho nunca va a estar a un buen nivel en un campo de fútbol. Sin embargo, si lo dejaran jugando a lo suyo, quizás fuera menos gente a ver el partido, pero alguien iría siempre, porque hay aficionados al baloncesto, menos que al fútbol, pero los hay. Creo que los vinos maduros y opulentos que dan las variedades y zonas mediterráneas que todos conocemos deberían de sacudirse los complejos, pasar de las modas, y mostrarse como son. Estoy seguro de que el tiempo les daría la razón, de que no les faltarían clientes y de que cuando el péndulo vuelva al otro extremo, que lo hará tarde o temprano, ellos estarán mejor posicionados que nadie y, lo más importante, con una identidad propia y genuina.
Perdón por lo extenso.