¡Qué experiencia tan memorable en la II Bienal Internacional del Vino Boliviano!
Quiero agradecer a Javier Pozo por su excelente crónica del evento y su fantástica intervención en la radio, que capturó perfectamente la esencia de esta magnífica cata. También mi reconocimiento a Diego Guzmán de Rojas, Embajador del Vino Boliviano, por organizar esta bienal que nos permite descubrir estos tesoros enológicos.
Quedé realmente asombrado por la calidad de los vinos bolivianos. Estos vinos de altura, cultivados entre 1.600 y 2.800 metros, tienen una personalidad única e inconfundible. Y qué sorpresa tan exquisita descubrir la Vischoqueña, una variedad nativa boliviana que demuestra la riqueza vitícola de este país.
Bolivia tiene mucho que contar en el mundo del vino, y eventos como este son fundamentales para darle la visibilidad que merece.