En su momento fue el mejor y casi único sitio de comer una carne que mereciera mucho la pena. Sigue estando bien pero ahora hay competencia.
La madre (jefa en la sala en aquel momento: una ensalada y la carne al punto que ella mandaba, sí o sí), incluso tiene mejor humor. Ahora se encargaba (hace tiempo que no voy) de la caja el hijo exjugador del Pamesa.