Un placer haber revivido esa experiencia con la lectura de tu valoración. Anduve yo ese día en plan hedonista y me deje en casa el rol analítico y el alma de blogger. De hecho, sería incapaz de escribir yo mi propia crítica pues, a pesar de tener el menú escrito en casa, no recordaba casi nada. El texto me ha hecho memoria de lo bien que comimos ese día y de algunos platos que me atrevo a clasificar como sublimes: la ostra, la coca de aceite con hígados y erizos, la caballa al vapor, las quisquillas agripicantes, la lubina en cenizas o el pato.
Había estado hace dos años y he notado una progresión brutal en cocina, sala y sumillería. Nos trataron estupendamente y estuvimos en la gloria. Ya tengo ganas de volver!