José Luis, creo que has hecho "un retrato" bastante realista (ahora que están en el Thyssen) del templo de Juan Miguel. Los pimientos cristal (no entro en lo que dices del precio) son perfectamente parangonables al en otro tiempo estrellado Maher, de Cintruénigo. Y como aviso para navegantes: prevé con tiempo la visita, porque llena a diario y es complicado encontrar mesa, lo que habla bien a las claras de la bondad de esta casa de comidas, asador o como se quiera llamar, navarro, pero donde no te dan gato por liebre ni "comida abstracta", como la que venden en ARCO.