Está detrás de la Iglesia, había oído hablar de ella y al mediodía estaba cerrada y me gusto lo que vi en el escaparate. Pregunté luego en Ucieda y en Ruente y me volvieron a dar buenas referencias de ella.
Al volver, había mucha gente comprando, pero se resolvía de forma rápida, pues había tres personas atendiendo, con diligencia, sin prisa y sin querer vender mas de lo pedido, ni meter por los ojos.
Compré varias cosas, me parecieron muy buenos los precios, y nos ha gustado todo lo que hemos probado.
Yo volveré.
Cuando acudas al restaurante, pregunta por Antonio el cocinero, que además es un lector de Verema.