Los vinos un poco flojos excepto los de postre. En ese momento subimos un par de peldaños. El italiano parecía un vendedor de feria. En cuanto le dije que el vino de Viadero sería así toda su vida, que ese verdor y notas agraces no las iba a perder nunca, se molestó y no volvio a prestar atención a nuestro lado.Que algunos también sabemos leer los vinos.
La compañía excepcional y el marco también, aunque un poco escaso de luz para ver los vinos. Con toda modestia, saludos desde la Infinita y Verde Cantabria.