Este es de los grandes de Cantabria el que me falta por conocer y la verdad que eso de la fusión Cántabra-Mexicana no me atrae a priori, el verano pasado tomamos un vino en la preciosa terraza del Nácar y pedimos unos tigres que picaban como un demonio y nos los tuvieron que cambiar…pero bueno, si tengo la oportunidad de volver lo haré, aunque sea solo por tomar algo en su inigualable terraza.
Saludos,
Eugenio.