Es una carne de potente sabor a la que hay que saber domar, cosa que resulta bastante sencilla. Como a la mayor parte de la caza de pelo hay que tenerla un par de días macerando con vino tinto y verduras antes de cocinarla. El sabor resulta entonces muy "civilizado" (por sabor y textura recuerda a las carrilleras de vacuno). La próxima vez que lo veas en carta vete a por él, que seguro que te gusta.