Jaja, pero macho, lo de Vinícolas nos contaron (ya me conoces y sabes que soy un preguntón un poco cansino..) que viene del nombre de uno de los socios, Nicolás y lo de vi, de Vinos. Pero mola ¿eh)?
Y los vinos, de locura sí. La manzanilla, el godello... de libro ambos, salinidad apasionante la primera, pasadito por madera el segundo, y ya sabes lo bien que le sienta la buena y breve madera a esa variedad.
Los dulces, después de ese pedazo auslese con esa maravillosa acidez, de las que te elevan, el moscatel quedaba corto en el primer buchito. Es lo malo de las comparaciones. Pero en el segundo se recuperaba, ya no competía con esa acidez... Y en el tercero ya, te llevaba directamente al orgasmatrón con esos melocotones blancos y esas flores blancas.... ¡ayayay!