Y no te olvides de la edad del viñedo (busca ahora vides con más de 25 años en Rioja...), los arranques masivos, el ostracismo de la garnacha, la dictadura varietal, el exceso de tempranillo y los vinos monovarietales, la sobremaduración, la sobreextracción, elexceso de tecnología. En definitiva, y ahí lo has clavado: pérdida de identidad.
Ahora bien, no creo que sea irreversible. No soy para nada defensor del mercado pero sí que creo que al final será el propio mercado el que forzará a muchos productores a retomar prácticas abandonadas. El Rioja tradicional es un vino diferenciado y de calidad, y que además es fácil de entender.