Desde luego eres el más rápido del Oeste...
Parecidas sensaciones tuve yo. La cocina es tradicional, basada en el buen producto, sin más misterio pero notable. Lo que hace muy, muy especial este restaurante es su oferta y carta de vinos y los conocimientos y calidad humana de Pep Ferrer.
Un restaurante para repetir tanto como se pueda, especialmente con la compañía de esa noche. Un placer, como siempre, compartir mesa y mantel.