Rica y sabrosa, tierna y jugosa. Todavía recuerdo ir de la mano con el aita al frontón beotibar y contarme batallitas sobre los pelotaris. Comían un txuleton, que en la brasa eran tres. Todo el jugo de las dos, pasaban a la del centro, pura energía. Y de buey, aquellos majestuosos animales que por fortuna, hemos conocido hasta la llegada del tractor. Todo eso me ha traído al recuerdo, tu comentario y la magnifica foto. Ondo izan.