El regaliz seguro que le iba de maravilla a la manzana, pero hay que entender que llegando a ciertas edades empiezan a aparecer las típicas manías, que en este caso es al regaliz y a la menta. No es nada grave, pero el proceso es imparable y cada vez serán más cosas las que al señor no le hagan gracia. Ya nos iremos enterando.