Hola Javier. Efectivamente, el trato dado a los vinos y a su servicio fue deficiente. Algo ilógico, no solo por tratarse de un restaurante de hotel, sino también, y no menos importante, porque se había acordado el pago de 8 euros por cada botella (incluyendo en la factura final hasta el descorche de la botella que se retiró nada más abrirse y detectarse TCA).
Pero aún a pesar de esto, ninguno de los asistentes permitimos que interfiriese en el buen ambiente creado en la mesa. También decidimos no reclamar, dada la implicación indirecta de Ernesto en el local.