Y que ilusión hace, plantar una semillita y en unos meses poder comer unos tomates, pero de los de verdad, no de esos de plástico del super.
¡Que pronto se nos han olvidado las cosas importantes de la vida! y luego ves a la gente rebuscando en los contenedores de basura y... voy a dejarlo que me vengo arriba y se me calienta la boca.